Navegando por aguas desconocidas_ Riesgos del mercado del cisne negro en 2026
En las cambiantes arenas de la economía global, el concepto de "Cisne Negro" se ha vuelto familiar, simbolizando esos sucesos inusuales e impredecibles con impactos monumentales. De cara al 2026, es prudente mirar más allá del horizonte y anticipar los posibles riesgos de mercado que podrían afectar al mundo financiero. Esta primera parte profundiza en los riesgos multifacéticos que podrían surgir, proporcionando una comprensión fundamental para navegar por este complejo panorama.
Turbulencia geopolítica
Uno de los riesgos de cisne negro más palpables reside en el ámbito de la geopolítica. El panorama geopolítico es un mosaico de alianzas cambiantes, conflictos emergentes y maniobras diplomáticas impredecibles. En 2026, podríamos presenciar trastornos inesperados, como disputas fronterizas repentinas, cambios de régimen imprevistos o modificaciones repentinas en los acuerdos internacionales. Estos eventos podrían desencadenar volatilidad en los mercados, interrumpir las cadenas de suministro y generar ondas de choque en el comercio mundial.
Amenazas a la ciberseguridad
En nuestra era digital, las amenazas a la ciberseguridad representan otro importante riesgo de cisne negro. A medida que más aspectos de nuestra vida se trasladan a internet, aumenta el riesgo de ciberataques sofisticados. Imaginemos un escenario en el que una importante institución financiera es blanco de un ciberataque patrocinado por un Estado, lo que resulta en filtraciones masivas de datos y pérdidas financieras. Las repercusiones podrían ser de gran alcance, afectando no solo a la entidad atacada, sino también a la confianza de los inversores y la estabilidad del mercado global.
Disrupciones tecnológicas
Los rápidos avances tecnológicos suelen traer cambios revolucionarios, pero también plantean riesgos de disrupción. En 2026, podríamos presenciar el surgimiento de tecnologías disruptivas que dejen obsoletas de la noche a la mañana las industrias existentes. Por ejemplo, avances imprevistos en inteligencia artificial o computación cuántica podrían revolucionar sectores tradicionales como las finanzas, la salud y la manufactura. Si bien estas innovaciones podrían generar nuevas oportunidades de mercado, también conllevan el riesgo de desplazar a grandes sectores de la fuerza laboral y alterar la dinámica del mercado.
Catástrofes naturales
Los desastres naturales, aunque menos predecibles, pueden tener efectos devastadores en los mercados. Terremotos, huracanes, inundaciones y pandemias pueden generar eventos inesperados. En 2026, la amenaza de una catástrofe natural grave —ya sea un terremoto masivo en una zona densamente poblada o una pandemia con mayor virulencia que la COVID-19— podría perturbar las economías y paralizar las cadenas de suministro globales. Estos eventos podrían provocar pérdidas económicas significativas, afectando desde los precios de las materias primas hasta las rutas comerciales globales.
Cambios en la política económica
Otro posible riesgo de cisne negro es el cambio repentino en la política económica. Los gobiernos de todo el mundo se enfrentan continuamente a entornos económicos complejos, buscando un equilibrio entre el crecimiento y la estabilidad. Un cambio abrupto en la política, como un cambio repentino en la política monetaria, el estímulo fiscal o los aranceles al comercio internacional, podría generar inestabilidad en el mercado. Por ejemplo, la decisión inesperada de un importante banco central de modificar drásticamente su estrategia de tipos de interés podría desencadenar una recalibración financiera global.
Pandemias y crisis sanitarias
El mundo ha sido testigo del impacto catastrófico de las pandemias y, si bien esperamos estar mejor preparados, persiste la posibilidad de otra crisis sanitaria. Una nueva pandemia, potencialmente más contagiosa y mortal que la COVID-19, podría reconfigurar la actividad económica mundial. Dicha crisis podría provocar confinamientos generalizados, importantes perturbaciones económicas y cambios a largo plazo en el comportamiento del consumidor y las operaciones comerciales.
Cambios ambientales
El cambio climático sigue siendo una preocupación mundial acuciante, y en 2026 podríamos enfrentarnos a cambios ambientales imprevistos. Patrones climáticos sin precedentes, fenómenos climáticos extremos o desastres ambientales podrían provocar cambios repentinos en la producción agrícola, el suministro de energía y el comercio mundial. Estos cambios podrían perturbar los mercados, afectando a todos los ámbitos, desde la seguridad alimentaria hasta los precios de la energía.
Revisión regulatoria
Los cambios regulatorios también pueden suponer importantes riesgos de cisne negro. Los gobiernos pueden implementar reformas regulatorias inesperadas, especialmente en sectores como el financiero, el tecnológico y el farmacéutico. Estos cambios podrían generar inestabilidad en el mercado y obligar a las empresas a adaptarse rápidamente a los nuevos estándares de cumplimiento. Un ejemplo podría ser un cambio repentino y radical en las regulaciones de privacidad de datos que afecte a las empresas tecnológicas globales.
Cambios sociales y culturales
Finalmente, los cambios sociales y culturales pueden actuar como riesgos de cisne negro. Cambios sociales imprevistos, como disturbios civiles generalizados o movimientos culturales repentinos, pueden afectar la dinámica del mercado. Por ejemplo, un movimiento social importante que promueva cambios radicales en los sistemas económicos o políticos podría generar una volatilidad e incertidumbre significativas en el mercado.
Conclusión
A medida que nos acercamos a 2026, es evidente que se vislumbra en el horizonte una multitud de posibles riesgos de mercado que podrían ser inesperados. Desde convulsiones geopolíticas y amenazas a la ciberseguridad hasta disrupciones tecnológicas y cambios ambientales, el panorama está plagado de incertidumbres que podrían alterar drásticamente la dinámica del mercado. Comprender estos riesgos y prepararse para ellos es crucial para cualquiera que busque navegar por las complejidades del futuro entorno económico. En la siguiente parte, exploraremos estrategias para mitigar estos riesgos y adaptarnos al panorama del mercado en constante evolución.
Basándonos en nuestro análisis de los posibles riesgos de mercado del cisne negro para 2026, esta segunda parte se centra en estrategias para mitigar estos riesgos y adaptarse a un futuro económico impredecible. Si bien el panorama está plagado de incertidumbres, existen medidas proactivas y enfoques reflexivos que pueden ayudar a navegar estas aguas turbulentas.
Diversificación y resiliencia
Una de las estrategias más eficaces para mitigar los riesgos de cisne negro es la diversificación. Al distribuir las inversiones entre diversas clases de activos, sectores y regiones geográficas, los inversores pueden reducir el impacto de cualquier evento. La diversificación actúa como un amortiguador, permitiendo que las carteras resistan a impactos inesperados. Además, incorporar resiliencia en los modelos de negocio —como mantener redes de suministro robustas y garantizar la adaptabilidad tecnológica— puede ayudar a las organizaciones a resistir las disrupciones.
Planificación de escenarios y pruebas de estrés
Para prepararse para lo impredecible, la planificación de escenarios y las pruebas de estrés son herramientas invaluables. Las organizaciones y los inversores pueden desarrollar múltiples escenarios hipotéticos basados en diferentes posibles eventos de cisne negro. Al realizar pruebas de estrés bajo estos escenarios, pueden identificar vulnerabilidades y desarrollar planes de contingencia. Este enfoque proactivo permite una mejor toma de decisiones ante eventos inesperados, garantizando que las empresas y las carteras se mantengan sólidas y adaptables.
Monitoreo continuo y adaptación
El panorama del mercado está en constante evolución, lo que hace esencial la monitorización y la adaptación continuas. Mantenerse informado sobre los acontecimientos globales, desde los cambios geopolíticos hasta los avances tecnológicos, puede proporcionar señales de alerta temprana de posibles eventos inesperados. El uso de análisis de datos avanzados y modelos predictivos puede optimizar las iniciativas de monitorización, permitiendo pronósticos más precisos y respuestas oportunas.
Medidas de ciberseguridad mejoradas
Dado el alto riesgo de ciberamenazas, es fundamental reforzar las medidas de ciberseguridad. Las organizaciones deben invertir en tecnologías y prácticas de ciberseguridad de vanguardia para protegerse contra ataques sofisticados. Esto incluye el uso de cifrado avanzado, autenticación multifactor y monitoreo continuo de amenazas. Las auditorías de seguridad periódicas y la capacitación de los empleados también pueden fortalecer las defensas contra las ciberintrusiones.
Estrategias sólidas para la cadena de suministro
Las interrupciones en la cadena de suministro representan un riesgo significativo, especialmente tras desastres naturales o conflictos geopolíticos. Desarrollar estrategias sólidas para la cadena de suministro que incluyan múltiples opciones de abastecimiento, capacidades de producción local y planes de contingencia puede mitigar estos riesgos. Establecer relaciones sólidas con los proveedores y mantener soluciones logísticas flexibles puede mejorar la resiliencia de la cadena de suministro.
Inversión en innovación
Invertir en innovación puede brindar una ventaja competitiva y ayudar a sortear los riesgos imprevistos. Fomentar la investigación y el desarrollo dentro de las organizaciones puede conducir al descubrimiento de nuevas tecnologías y modelos de negocio que se adapten a cambios imprevistos. Adoptar la innovación también implica estar abierto a adoptar nuevas tendencias del mercado y comportamientos de los consumidores, garantizando así que las empresas sigan siendo relevantes y receptivas.
Colaboración global y diplomacia
Dada la naturaleza interconectada de la economía global, fomentar la colaboración global y los esfuerzos diplomáticos puede ayudar a mitigar algunos riesgos impredecibles. La cooperación internacional en temas como la ciberseguridad, el cambio climático y la preparación ante pandemias puede crear sistemas globales más estables y resilientes. Los esfuerzos diplomáticos para resolver tensiones geopolíticas y mantener abiertas las rutas comerciales también pueden contribuir a un entorno de mercado más predecible.
Liderazgo y gobernanza adaptativos
Un liderazgo sólido y adaptable es crucial para gestionar los riesgos del cisne negro. Los líderes que piensan estratégicamente, toman decisiones informadas e inspiran a sus equipos están mejor preparados para afrontar desafíos inesperados. Unas estructuras de gobernanza eficaces que promuevan la transparencia, la rendición de cuentas y la agilidad pueden garantizar que las organizaciones puedan responder con rapidez a las crisis.
Resiliencia mental y emocional
Finalmente, fomentar la resiliencia mental y emocional entre las partes interesadas —ya sean inversores, líderes empresariales o empleados— puede desempeñar un papel importante en la gestión de riesgos impredecibles. Desarrollar estrategias para afrontar el estrés y la incertidumbre, mantener una actitud positiva y construir una cultura organizacional que fomente el apoyo puede mejorar la resiliencia. Los programas de capacitación y las iniciativas de bienestar pueden fomentar el bienestar mental, garantizando que los equipos se mantengan concentrados y eficaces en tiempos difíciles.
Conclusión
Si bien la perspectiva de riesgos de mercado impredecibles en 2026 es desalentadora, también representa una oportunidad para la preparación proactiva y la adaptación estratégica. Al diversificar las inversiones, emplear la planificación de escenarios y monitorear continuamente las tendencias globales, las personas y las organizaciones pueden afrontar mejor las incertidumbres del futuro. Una ciberseguridad mejorada, estrategias sólidas para la cadena de suministro e inversión en innovación son componentes vitales de un enfoque resiliente. La colaboración global, el liderazgo adaptativo y el fomento de la resiliencia mental son igualmente importantes para construir un panorama económico estable y adaptable. A medida que continuamos explorando estas estrategias, podemos prepararnos mejor para lo impredecible y aprovechar las oportunidades en medio de los desafíos.
Fin del artículo
El bullicio de la era digital se ha intensificado, integrándose en nuestra vida diaria. Creamos, compartimos, conectamos, a menudo sin pensar dos veces en el valor inherente que generamos. Desde las publicaciones en redes sociales que impulsan la interacción hasta los datos que aportamos sin darnos cuenta, todos participamos en una vasta economía interconectada. Sin embargo, en su mayor parte, este valor no recae en nosotros, los creadores y colaboradores, sino en las plataformas que facilitan estas interacciones. Aquí es donde comienza a brillar el potencial disruptivo de las ganancias basadas en blockchain, ofreciendo una visión tentadora de un futuro donde nuestros esfuerzos digitales se verán recompensados de forma directa y tangible.
En esencia, blockchain es un libro de contabilidad distribuido e inmutable que registra las transacciones en una red informática. Esta naturaleza descentralizada es clave para su potencial de generación de ingresos. A diferencia de los sistemas tradicionales, donde una autoridad central controla el flujo de información y valor, blockchain permite interacciones entre pares, eliminando intermediarios y empoderando a las personas. Considérelo como un notario digital que verifica y registra cada transacción de forma transparente y segura, creando un entorno sin confianza donde todos pueden participar con confianza.
Una de las vías más inmediatas y accesibles para obtener ingresos basados en blockchain son las criptomonedas. Si bien a menudo se habla de ellas en términos de inversión y especulación, las criptomonedas son fundamentalmente activos digitales que pueden generarse mediante diversos mecanismos. La minería, por ejemplo, es el proceso mediante el cual se crean nuevas unidades de ciertas criptomonedas. Los mineros utilizan potentes equipos informáticos para resolver problemas matemáticos complejos, validar transacciones y proteger la red. A cambio de su esfuerzo computacional, reciben monedas recién acuñadas. Esto puede parecer una actividad de nicho, pero es el motor que impulsa muchas de las redes blockchain más importantes.
Más allá de la minería, el concepto de "Prueba de Participación" ofrece una alternativa más eficiente para generar ingresos. En este modelo, las personas "participan" sus criptomonedas para convertirse en validadores de la red. Al bloquear una cierta cantidad de sus activos digitales, tienen la oportunidad de validar transacciones y obtener recompensas, a menudo en forma de comisiones por transacción o monedas recién emitidas. Esto crea un flujo de ingresos pasivos para quienes poseen y participan en staking sus criptomonedas, convirtiendo sus activos digitales en una fuente de ingresos constante. Cuanto más participen, mayores serán sus posibilidades de ser seleccionados para validar transacciones y obtener recompensas.
Pero las ganancias basadas en blockchain se extienden mucho más allá del ámbito de las criptomonedas. La llegada de las finanzas descentralizadas, o DeFi, ha abierto un universo de posibilidades para que las personas obtengan rendimientos de sus activos digitales. Las plataformas DeFi aprovechan los contratos inteligentes (contratos autoejecutables con los términos del acuerdo directamente escritos en código) para ofrecer servicios financieros sin intermediarios tradicionales como los bancos. Esto significa que puedes prestar tus criptoactivos a otros y obtener intereses, proporcionar liquidez a plataformas de intercambio descentralizadas y obtener comisiones por operaciones, o incluso participar en protocolos de seguros descentralizados. Estos no son conceptos abstractos; son aplicaciones prácticas que permiten a las personas gestionar y hacer crecer activamente su riqueza digital de maneras antes inimaginables.
Considere las plataformas de préstamos. Puede depositar sus monedas estables (criptomonedas vinculadas al valor de monedas fiduciarias como el dólar estadounidense) en un protocolo de préstamos, y los prestatarios le pagarán intereses por el privilegio de usar esos fondos. Los tipos de interés suelen estar determinados por la oferta y la demanda del mercado, lo que significa que puede obtener rendimientos mucho mayores que con las cuentas de ahorro tradicionales. De igual manera, los exchanges descentralizados (DEX) recompensan a los proveedores de liquidez con una parte de las comisiones de negociación generadas en la plataforma. Al depositar un par de criptomonedas en un fondo de liquidez, permite que otros negocien con esos activos y, a cambio, usted recibe una parte de las comisiones. Este es un ejemplo contundente de cómo la participación colectiva puede generar valor económico.
La "economía de creación" es otro terreno fértil para las ganancias basadas en blockchain. Durante años, artistas, músicos, escritores y creadores de contenido han lidiado con problemas de propiedad, compensación justa y control de su propiedad intelectual. Blockchain, en particular a través de los tokens no fungibles (NFT), está comenzando a ofrecer soluciones. Los NFT son activos digitales únicos que representan la propiedad de un artículo específico, ya sea una obra de arte digital, una pista musical, un coleccionable virtual o incluso un tuit. Cuando los creadores tokenizan su trabajo como NFT, pueden venderlo directamente a su público, evitando las galerías, discográficas y editoriales tradicionales.
Lo revolucionario aquí es la posibilidad de integrar regalías en el contrato inteligente de un NFT. Esto significa que cada vez que el NFT se revende en el mercado secundario, el creador original recibe automáticamente un porcentaje del precio de venta. Esto proporciona un flujo continuo de ingresos y garantiza que los artistas reciban una compensación justa por el valor continuo de sus creaciones. Imaginemos a un músico que vende un álbum como NFT y recibe regalías cada vez que alguien lo revende a otro fan. Este es un cambio fundamental en la forma en que se reconoce y recompensa el valor creativo.
Además, la tecnología blockchain está posibilitando nuevas formas de propiedad y participación. Las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO) son, en esencia, organizaciones gobernadas por código y comunidad. Los poseedores de tokens en una DAO suelen tener derecho a voto en las propuestas y pueden obtener recompensas por sus contribuciones a la organización, ya sea a través del desarrollo, el marketing o la gestión de la comunidad. Esto democratiza la gobernanza y crea una estructura de incentivos donde la participación se traduce directamente en posibles ganancias e influencia. Cuanto más se contribuya, mayor será el valor que se obtendrá del esfuerzo colectivo.
El principio fundamental de todos estos modelos de generación de ingresos basados en blockchain es la redistribución del valor. Al eliminar intermediarios y aprovechar sistemas transparentes y automatizados, blockchain permite a las personas captar una mayor participación en la actividad económica en la que participan. Se trata de una transición desde un modelo donde el valor es extraído por entidades centralizadas hacia uno donde el valor se comparte y se genera de forma colaborativa. No se trata solo de ganar dinero; se trata de recuperar el control de nuestras vidas digitales y participar activamente en la creación y distribución de valor en la economía digital. El camino apenas comienza, y el potencial de modelos innovadores de ingresos se expande a un ritmo sin precedentes.
A medida que profundizamos en la arquitectura de las ganancias basadas en blockchain, la enorme variedad de posibilidades se hace aún más evidente. No se trata solo de generar ingresos pasivos o vender arte digital; se trata de repensar fundamentalmente cómo se crea, intercambia y recompensa el valor en un mundo cada vez más digital. Los principios subyacentes de transparencia, descentralización y empoderamiento del usuario se están integrando en nuevos paradigmas económicos, ofreciendo oportunidades que antes eran dominio exclusivo de las grandes corporaciones o instituciones financieras.
Uno de los cambios más profundos se está produciendo en el ámbito de la propiedad de los datos. En el panorama actual de internet, nuestros datos personales son un bien valioso, extraído y monetizado por gigantes tecnológicos, a menudo sin nuestro consentimiento explícito ni compensación directa. Blockchain ofrece una vía para recuperar esta propiedad. Mediante soluciones de identidad descentralizadas y mercados de datos basados en blockchain, las personas pueden controlar sus datos personales, otorgar permisos específicos para su uso e incluso recibir una remuneración por compartirlos. Imagine optar por compartir ciertos datos anónimos con investigadores o anunciantes y recibir criptomonedas como compensación directa por ese acceso. Esto transforma los datos de un pasivo a un activo que usted gestiona y monetiza activamente.
Este concepto se extiende a los propios activos digitales. El auge del metaverso y los mundos virtuales presenta una nueva frontera para las ganancias basadas en blockchain. En estos entornos digitales inmersivos, los usuarios pueden poseer terrenos virtuales, crear y vender bienes digitales, prestar servicios e incluso organizar eventos. Estos activos y actividades virtuales suelen estar tokenizados, lo que significa que la propiedad se registra en una blockchain, lo que los hace verificables, transferibles y comercializables. Esto crea una economía digital vibrante donde las personas pueden crear negocios y ganarse la vida completamente dentro de espacios virtuales. Imagine a un diseñador que crea avatares únicos o ropa virtual, los vende como NFT a otros usuarios y obtiene ingresos estables gracias a su creatividad.
El concepto de juegos "play-to-earn" es un excelente ejemplo de esta economía virtual en acción. Estos juegos integran la tecnología blockchain, lo que permite a los jugadores obtener valiosos activos, criptomonedas o NFT dentro del juego que pueden intercambiarse o venderse por valor real. Esto cambia el paradigma de un modelo de juego tradicional donde los jugadores invierten tiempo y dinero con poco retorno tangible a uno donde el juego se traduce directamente en ganancias económicas. Si bien la sostenibilidad y la viabilidad a largo plazo de algunos modelos "play-to-earn" aún se debaten, el principio subyacente de recompensar a los jugadores por su compromiso y habilidad es una poderosa innovación.
Más allá de las ganancias directas, la tecnología blockchain también está impulsando una nueva era de financiación e inversión colaborativas. El capital riesgo descentralizado (cvd) está surgiendo, donde las decisiones de inversión las toman colectivamente los tenedores de tokens. Esto permite que un mayor número de personas participe en la financiación de proyectos en fase inicial y, si estos tienen éxito, los inversores comparten las ganancias. De igual forma, las plataformas de crowdfunding están siendo revolucionadas por la tecnología blockchain, que ofrece mayor transparencia y seguridad tanto para creadores como para inversores. La capacidad de emitir tokens que representan la propiedad o futuras fuentes de ingresos puede atraer una fuente global de capital, impulsando la innovación y el emprendimiento a una escala sin precedentes.
La tecnología subyacente de los contratos inteligentes desempeña un papel crucial para habilitar estos diversos modelos de generación de ingresos. Los contratos inteligentes automatizan acuerdos, ejecutan transacciones y distribuyen recompensas según condiciones predefinidas. Esto elimina la necesidad de confianza e intervención manual, lo que hace que los procesos sean más eficientes, seguros y transparentes. Por ejemplo, un contrato inteligente podría distribuir automáticamente una parte de los ingresos por suscripción a múltiples creadores de contenido en función de sus métricas de interacción, garantizando una compensación justa y oportuna sin necesidad de un procesador de pagos central. Esta automatización es el motor que impulsa muchas de las nuevas oportunidades de generación de ingresos que surgen en el ámbito de la cadena de bloques.
La tokenización, el proceso de convertir los derechos sobre un activo en un token digital en una cadena de bloques, es otro elemento fundamental. Esto puede aplicarse a prácticamente cualquier cosa de valor, desde bienes raíces y arte hasta propiedad intelectual e incluso futuras fuentes de ingresos. Al tokenizar los activos, estos se vuelven más líquidos, divisibles y accesibles a una mayor variedad de inversores. Esto democratiza las oportunidades de inversión y permite a las personas obtener rentabilidad de activos a los que de otro modo no tendrían acceso. Imagine poseer una fracción de una valiosa obra de arte, representada por tokens, y obtener una parte de su apreciación o ingresos por alquiler.
Las implicaciones para el futuro del trabajo son profundas. A medida que los modelos de ingresos basados en blockchain maduran, tienen el potencial de transformar las estructuras laborales tradicionales. Podríamos presenciar el auge de una economía más fluida y basada en proyectos, donde las personas aprovechen sus habilidades y recursos digitales para generar ingresos de múltiples fuentes, en lugar de depender de un solo empleador. Esto ofrece mayor flexibilidad, autonomía y la capacidad de diversificar las fuentes de ingresos, mitigando los riesgos asociados al empleo tradicional. El concepto de "economía de trabajos esporádicos" podría evolucionar hacia una "economía del valor", donde las personas sean recompensadas de forma más directa por el valor que aportan, independientemente de su situación laboral formal.
Sin embargo, es importante reconocer que este panorama en constante evolución no está exento de desafíos. La incertidumbre regulatoria, la necesidad de educar a los usuarios y la volatilidad inherente de algunos activos digitales son factores que deben considerarse. Desarrollar interfaces seguras e intuitivas es crucial para que estas oportunidades de generación de ingresos sean accesibles a un público más amplio. Además, el impacto ambiental de ciertas tecnologías blockchain, en particular las que se basan en la Prueba de Trabajo (PST), sigue siendo una preocupación importante, lo que impulsa la innovación hacia mecanismos de consenso más sostenibles como la Prueba de Participación (PST).
A pesar de estos obstáculos, la trayectoria de las ganancias basadas en blockchain apunta innegablemente hacia un mayor empoderamiento individual y una distribución más equitativa del valor. Se trata de un cambio de paradigma que desafía las normas establecidas y abre nuevas y emocionantes vías para que las personas participen y se beneficien de la economía digital. Desde la generación de ingresos pasivos con criptomonedas hasta la monetización de datos y obras creativas, blockchain está marcando el comienzo de una era en la que tus contribuciones, activos y presencia digital pueden convertirse en fuentes de dividendos tangibles y descentralizados. El futuro de las ganancias ya está aquí y se construye sobre la base de blockchain.